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EDITORIAL

Si duda estamos en plena campaña electoral de cara a las municipales, pero con el inconveniente que se han cruzado las campañas de las generales, las europeas y también las autonómicas, un berenjenal político que, poco a poco tendremos que ir aclarando. Y, ¿a quién beneficia esto? Sin duda a formaciones que no tienen nada que ofrecer y se escudan detrás de la marca y el marketing, para esconder una capacidad de ofrecer un proyecto a nuestras ciudades.

Si duda estamos en plena campaña electoral de cara a las municipales, pero con el inconveniente que se han cruzado las campañas de las generales, las europeas y también las autonómicas, un berenjenal político que, poco a poco tendremos que ir aclarando. Y, ¿a quién beneficia esto? Sin duda a formaciones que no tienen nada que ofrecer y se escudan detrás de la marca y el marketing, para esconder una capacidad de ofrecer un proyecto a nuestras ciudades.

Si nos acordamos de la campaña de las municipales de hace cuatro años, la estrategia del Partido Socialista fue la de no presentar ningún programa y escudarse detrás de una supuesta imagen de bondad de su candidato, cosa que con el tiempo se ha visto que era falsa. En esta campaña, los socialistas repiten la estrategia pero con un candidato alternativo y mostrando su peor cara machista al marginar a su posible candidata Rebeca., por ser mujer y buena amiga. Y a esto, habría que preguntarse si las reuniones sectoriales que está realizando el candidato, los paga él, el partido o el Ayuntamiento. Si es este último, estaríamos ante un claro ejemplo de financiación irregular de la campaña, que los demás partidos permiten y callan.

Por su parte, el PP lo fía todo a lo que ha hecho siempre, una comida o cena con los afiliados y simpatizantes y algún mitin de alguna persona relevante del partido. Presentarán un catálogo de cosas que dicen que van a hacer, algunas tan absurdas como las que hicieron en Sant Rafel bajando desde el puente al río.

Izquierda Unida o como se llamen ahora tienen un modelo que se puede estar de acuerdo o no, pero se diluirá como un azucarillo en agua si sus votos hacen falta para que alguien del PSOE o de Compromís los necesiten para coger la alcaldía y que sin duda los negociarán a cambio de librados y financiación. De todos modos, dentro de la izquierda son los más reconocibles.

En Ciudadanos conviven dos almas, la que representan Toni Cantó, el propio Albert Rivera e Inés Arrimadas, espíritu coherente, valiente y con un claro programa de transformación y por otro lado están los allegados que vienen de otras formaciones, más cercanas a los planteamientos de lo que era el CDS, que era dejar hacer,que al final, nosotros ganaremos. Esto lleva a que Ciudadanos en Ontinyent apruebe los presupuestos del investigado, le apoyara en la diputación hasta que lo echaran y aquí estamos esperando a que venga Toni Cantó y les diga lo que vale un peine.

Finalmente, de Vox sabemos poco, pero parece ser que tendrán representación en el ayuntamiento. Esperemos que no sean de esos que digan: “Estos rojos qué pintan aquí” como hacían los antiguos de Alianza Popular, más cercanos a Fuerza Nueva y a Blas Piñar que al propio Abascal que, por cierto, la extrema derecha es antisemita y Abascal es pro judío

Publicado en Local 22 / 02 / 2019