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Editorial

Con el conflicto de las casitas de Ontinyent, un ejecutivo de Caixa Ontinyent dijo que nuestra ciudad no podía ser el Sanguila del urbanismo y que estaba justificada cualquier acción que “paraliza el desmadre”.

Le

recomendamos que antes del boom de las casitas nuestro término tenía

tan poca vegetación que le llamamos la Vall Blanca. Con las casitas

llegaron miles de árboles y muchas alegrías, pero también la especulación

y el asfalto de las urbanizaciones reguladas por el plan. Y uno se pregunta,

¿dónde está ahora el Sanguila? Sin duda está en las grandes empresas

multinacionales que cambian trabajadores por robots a coste cero.

La historia está para saberla y aprender de ella. Y lo que aprendemos de la

revolución industrial es que la salida al empleo costó dos guerras

mundiales y mucho sufrimiento. ¿y cuál es el coste de la robotización? Sin

duda es el hundimiento del sistema público de pensiones y la desaparición

de la pequeña y mediana empresa. Y ante esto, ¿qué se está haciendo?

Más impuestos para la pequeña y mediana empresa, encarecimiento de la

Seguridad Social, empobrecimiento de la clase media; y como alternativa

al empleo… el crecimiento desmesurado del sector público. La solución

quizás estaría en crear un impuesto a la robotización de las grandes

empresas que destruyen empleo directa o indirectamente. Aplicando el

principio del que destruye paga y bajando los impuestos y la Seguridad

Social a la pequeña y mediana empresa.

Estos días de lluvia, la recta que va después del rey de Ontinyent se ha

visto inundada con agua, tierra y piedras. Desaguando toda esa agua por

el chalet de Ramón Esteve (con perdón). Lo lógico sería que el desagüe

natural que va desde el paso subterráneo de carretera y que enfronta con

una acequia o palafanga y que se encuentra llena de árboles y hierbajos y

que tapona la salida de agua, estuviera limpia y apta para el tránsito de

vertidos. Así nos evitaríamos molestias, inundaciones y muchas horas de

maquinaria pesada, que por cierto, han acudido con prontitud. El

ayuntamiento de Jorge Rodríguez debería preocuparse más de estas cosas

y no de vetarnos como medio.

Publicado en Local 07 / 09 / 2018