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Editorial

Este fin de semana nos hemos encontrado ante un posible caso de corrupción de Jorge Rodriguez, Ricard Gqallego y Manuel Reguart por cuyos hechos fueron detenidos.

Estos mismos personajes acompañados de familiares, amigos y gente que tiene

el sueldo cautivo de sus decisiones, acudieron a unas concentraciones de apoyo

al alcalde y demás gente implicada.

Los hechos en ningún momento fueron desmentidos por los autores del suceso.

En todo momento dijeron que las formas fueron excesivas. Formas habituales

que se han utilizado muchísimas veces en implicados del PP y, que nunca han

denunciado o protestado.

Estos actos que en el fondo van contra el Estado de Derecho, contra la justicia,

tienen mucho de fascismo y otros calificativos que terminan en “-ismo” y poco

de democracia. Es una verdadera vergüenza y es una calamidad que desde el

ayuntamiento d’Ontinyent se inste a estas conductas antidemocráticas, propias

de gente que no cree en la división de poderes, en la democracia y en el Estado

de Derecho.

El PSOE reaccionó inmediatamente destituyendo a los afectados. Esto no altera

en nada la presunción de inocencia que ya se verá en las resoluciones

judiciales.

Es muy muy llamativo que su defensa se basó en no contestar. Con esto no

estamos diciendo que el que calla otorga. Pero la persona hornada que no tiene

nada que esconder contesta a las preguntas de la justicia. Bien por ciudadanos.

Bien por la rectificación de EU. Muy mal por parte de la candidata del PP.

El que quiera peces ha de mojarse eso.

Algunas voces mal intencionadas dicen que su postura, casi de defensa de los

supuestos corruptos, se debe a que el abogado defensor de los acusados es del

despacho de abogados de la candidata del PP. Tendría que optar entre una

cosa u otra. Y, ¿Qué podemos hacer los ciudadanos ante esto? No dejarnos

manipular. Les contamos una fábula:

En la selva se originó un gran incendio. Todos los animales salieron huyendo. E

aquí que un colibrí, el pájaro más pequeño, cogió una gotita de agua de un

lago cercano y la lanzó a las llamas para apagar el incendio. Un elefante que lo

vio le dijo: “Estas loco. Con eso no haces nada”. El colibrí contestó: “Yo hago lo

que debo hacer. Todos los demás deberíais hacer lo mismo”.

La defensa del Estado de Derecho y de la democracia requiere del concurso de

todas las partes. Porque en democracia, que es el gobierno del pueblo, se

necesita de todos.

Publicado en Local 02 / 07 / 2018