Radio Ontinyent.com

anunciante
TV A la carta Canal Youtube

NoticiasLocal

Editorial

Como dijimos en una editorial anterior, en democracia los ciudadanos no tienen porqué ser héroes.

El monopolio del uso de la violencia está en manos del

Estado y este debe protegernos ante las agresiones que podamos tener sin

que, con ello, demostremos que estamos de acuerdo si no nos defendemos.

Esto no significa indolencia: pasar de lo que sucede en nuestra sociedad. Sino

que viene a cuento ante el ascenso imparable del racismo, la xenofobia, el

totalitarismo, el nacionalsocialismo y el fascismo. Sin ir más lejos, en Cataluña

se ha elegido un presidente con votos delegados de unos supuestos

delincuentes huidos de la justicia, que alardea de todos los males anteriormente

descritos y que, encima, es un vasallo de una iglesia que reniega de Dios.

Si el voto se puede delegar en un voto de investidura, carguémonos el

Parlamento, pongamos a un representante de cada partido que vote por los

suyos y, así, nos ahorraremos un montón de sueldos destinados a políticos.

Pero, esto no sería democracia, sería partidocracia. Ya no nos representarían

los diputados sino los partidos. Y, ¿cómo se llega a esta barbaridad? Pues

permitiendo actitudes totalitarias que atentan contra las libertades básicas y,

sobre todo, contra los derechos de la información y la libertad de expresión. Los

totalitarismos, desde siempre, han querido matar al mensajero. Unas veces

con prisiones y muerte; otras ahogándolo económicamente.

Jorge Rodríguez lleva muchos meses sin contratar una cuña publicitaria en

nuestro medio, aún siendo el de mayor audiencia y seguimiento por los

ciudadanos d’Ontinyent. ¿Por qué lo hace? Simple: Para obligarnos a

desaparecer y, asó, borrar un testigo crítico de sus banalidades y atropellos.

Que tengan un feliz día.

Publicado en Local 16 / 05 / 2018